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Colapso del paseo marítimo de Palma

XR en acción en Mallorca

Un agosto rebelde en Mallorca

«Un movimiento alegre, de integración y convergencia y muy sensible a las crisis por las que atraviesa el ecosistema de Mallorca y Balear. Todas las realidades individuales tienen sentido en nuestra realidad colectiva. La enriquecen y la transforman». Con ese ánimo nació nuestro grupo XR en la isla.
Hoy ya no importa quién encendiera la mecha. Entre todas tratamos de reconocernos en nuestras posibilidades. Es también un movimiento bonito y cuidadoso.
En Mallorca, como en tantas partes del planeta, la relación entre las problemáticas ecosociales y las batallas ganadas, no puede entenderse sin la centralidad de los movimientos sociales y sus formas más o menos institucionalizadas. Los conflictos y la superación de los límites de la isla de manera reiterada por un modelo destructivo de desarrollo, han modelado unos movimientos de respuesta hacia lo que para muchos analistas han sido durante años las corrientes ecologistas más transformadoras del estado.
Las partes más sanas del ecosistema en Mallorca existen hoy gracias al esfuerzo de ese tejido invisible de colectivos, que protegen a diario los nichos de belleza y  sostenibilidad, a la vez que tratan de contener un progreso que parece haber olvidado a las personas y a sus relaciones, en pro de la oferta de lujo, la urbanización desmedida, la dependencia de productos cada vez más complejos, superfluos y lejanos y de la destrucción del entorno.
Sin embargo las bases de esos movimientos sociales, saturados por la descomunal, caótica e ineludible tarea de atender a tantos frentes aparecen tras la ulterior vuelta de tuerca de la clase política, nos vemos empujadas a atomizar nuestros frentes, sintiéndolos cada uno como el centro de una narrativa a la que nos apegamos y que nos impide en cierta manera, ver el problema como un todo.
A ello y relacionado muy estrechamente con ello tenemos los ya clásicos: carencia de tiempo libre de calidad disponible, dificultad de generar vínculos de confianza en la pérdida de presencia, opresión monetaria y sostenibilidad material, carencia de cuidados en general, estados distópicos profesionales, etc.
Todo ello parece traducirse en una falta de implicación, suponiendo una pérdida en la diversidad y por tanto en la resiliencia interna y del poder transformador de estos movimientos. El activismo de base queda reducido a su versión más individual y separada, la que tiene el vehicular el descontento ante un colapso que, por complejo, no acaba de entenderse.
Desde el nacimiento del movimiento Extinction Rebellion en la isla, hemos pretendido, con cariño y perseverancia, hacer llegar las evidencias de la efectividad de la Acción Directa No Violenta (ADNV) y las 3 demandas que se promulgaron en la declaración de desobediencia el día 15 de abril de este mismo año, hermanadas con más de 400 grupos a nivel global. Al unísono.

Sentimos que de la mano, son un precioso y preciso denominador común para reunir a muchas de las compañeras que llevan años luchando por un frente transformador en las islas, así como para aquellas que empiezan a ver grietas ineludibles en las consecuencias actuales que anuncian el fallo del sistema en el que vivimos.

10 Agosto. Bloqueo del paseo marítimo de Ciutat


Un día antes, viernes día 9 de agosto. Ese día fue la fecha escogida para notar los nervios en el estómago, ya con la familia de XR Ibiza y parte de XR Barcelona formando una misma fila, recién llegados de sus ecosistemas.
Las personas que realizaríamos el propio “bloqueo de la calle” nos citamos ese día para conocernos y realizar un ensayo conjunto, réplica de lo que sería la acción al día siguiente. Tomamos algo juntas. También respiramos del mismo aire. Verdaderamente ayuda a rebajar la tensión en el grupo, ya que al cambiar del plano teórico en papel al físico en el simulacro, la sensación de realidad empodera al grupo de manera mucho más efectiva.
En ocasiones, parece que los peores miedos son los que no tienen base en la realidad ¿Quién no ha tenido esa clase de miedo alguna vez? En este sentido, el simulacro nos ayudó a tomarle la medida al miedo y a separar los componentes reales, de los que no lo eran, dándonos la oportunidad a cada una de conectar con miedos más profundos que hasta el momento no habíamos sido capaces de perfilar.
De manera paralela, un grupo que denominamos de “Artivismo” abandonó las máquinas de coser y los pinceles esa misma madrugada, después de casi 15 días trabajando a destajo, en los márgenes que dejan nuestros días. Al final de su trabajo, pudimos comprobar cómo a pesar del bajo perfil de riesgo al que ese equipo se sometía, fueron calmantes unas últimas conversaciones al ponerle el broche al día.
Despertamos sabiéndonos fichas en un plan ordenado y perfilado desde hacía semanas.
Llegaron a los roles de coordinación las útimas llamadas de agobios que se desvanecieron cuando nos vimos todas en una cafetería para prepararnos emocionalmente para la acción. Nos calmamos otra vez. Una compañera maestra de yoga nos echó un cable en este punto.
Concentrados, con las bicicletas preparadas para el bloqueo, recibimos la señal de la compañera que se había adelantado para darnos la “luz verde”. Todo estaba en orden y los nervios, se volvieron a disparar.

Emergencia climática en la Catedral de Palma

Llegamos al semáforo. Estaba todavía en verde. Simultáneamente, se desplegó una pancarta de 20 metros de largo en la fachada de la fortificación de la Catedral de Palma: “Veritat i acció: emergencia climática”. Era nuestra señal. Colocamos las bicis en hilera en el perímetro del paso de peatones del que no nos moveríamos durante 15 minutos.
A la vez, llegó la compañera con la prensa, la cual habíamos citado en un punto diferente al de la acción por razones de seguridad.
Una vez allí e iniciado el bloqueo, vuelta el semáforno se tornó verde en favor de los vehículos, diez segundos parecieron minutos y 3 minutos una eternidad. Los mediadores hicieron el rol de acompañar las reacciones de sorpresa y desagrado de los conductores. También hubo muchas reacciones de apoyo. No fue trabajo fácil y dieron el callo.
A la vez, en el arcén más próximo a la Catedral se desplegaba toda una performance organizada por el grupo de artivismo: los rojos, figuras del mar, y árboles bailaron vistiendo la acción, haciéndola suave sin perder la determinación.
Aguantamos casi los 15 minutos acordados, adelantando un poco el desbloqueo por una ambulancia que necesitó paso. Era una circunstancia prevista, por lo que se aplicó el protocolo dejándola pasar.
Fue todo un bautizo. Logramos nuestro objetivo. Protagonizamos nuestra primera acción directa disruptiva sin incidentes de ningún tipo, de manera pacífica y entregando el mensaje de emergencia. Entusiasmadas y con los ánimos por las nubes, el grupo de pancarta, acción directa y performance decidió juntarse y modificar el plan sobre la marcha y recorrer el Passeig del Born, todas juntas. En este punto, el grupo de interpretación artística vestido de rojo y los performancers supusieron la mejor de las atracciones turísticas para el deleite de los guiris.
Marchamos poco a poco, dispensando información escrita sobre nuestro cometido. Al final, unas músicas de calle nos regalaron una preciosa versión de Bella Ciao, canción adaptada que cantamos durante el bloqueo en la carretera, dejándonos llevar por nuestros pies de baile.
Un final mágico, para una jornada exitosa que nos dejó a todas con ganas de ir a por la siguiente, después de un merecido descanso, claro está.

Fdo. Nate Rugh y Atuk Iturregui, compañeras del círculo de coordinación de XR Mallorca