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40 rebeldes se desploman en Primark, en un simulacro contra la industria textil

Die-in en Primark

Extinction Rebellion organizó un simulacro de muerte súbita de personas, o Die-in, el 25 de julio en el Primark de Gran Vía de Madrid para resaltar el papel de la moda en el ecocidio.

  • Extinction Rebellion señala a la industria de la moda, la segunda más contaminante del planeta, y su papel dentro de la emergencia climática y ecológica
  • La industria textil debe tomar medidas de cara a la urgencia de la situación, y los gobiernos deben impulsar este proceso
  • La «Fast Fashion», o moda rápida, en particular debe replantearse su modelo contaminante, insostenible y explotativo

Madrid, 26 de julio de 2019 – A las 20:00 del jueves 25 de julio unas 40 rebeldes del movimiento civil Extinction Rebellion Spain se congregaron en el Primark de la Gran Vía en Madrid para denunciar el impacto de la industria textil sobre la emergencia climática y ecológica, a la cual se enfrenta la humanidad. La protesta comprendía de un simulacro de muerte en el cual los cuerpos postrados de las personas obstruían un punto central de la mega tienda de la cadena irlandesa. De esta manera Extinction Rebellion resaltaba el destino certero que afronta la humanidad si la sociedad sigue ignorando las advertencias de la comunidad científica y los llamados de la ciudadanía.

Primark, icono de la moda low-cost mundial, fue elegido como símbolo de una industria textil que abarata costes de manera insostenible, poniendo ganancias antes que responsabilidad social. Esta industria contamina en todas sus fases: desde el cultivo de materia prima -cuando la prenda no es sintética- pasando por la hiladora, el teñido, el corte, su confección, los diversos medios transportes intermedios utilizados hasta llegar a tienda, y, tras su venta, hasta el fin de su vida útil. La fibra más usada para hacer ropa en el mundo, el poliéster, necesita más de 70 millones de barriles de petróleo anuales-, y tardará más de 200 años en descomponerse, según expertos. Quienes usen solo fibras naturales, como el algodón, pueden ignorar que es el cultivo que más consume plaguicidas: 24% de todos los insecticidas y 11% de todos los pesticidas del mundo, afectando a la tierra y el agua. Incluso si es algodón orgánico, hacen falt más de 22.500 litros de agua para hacer una camiseta y un par de vaqueros. Por todo esto, entre otras cosas, la moda ocupa el poco honroso segundo puesto en la liga de las industrias más contaminantes.

El consumo de la moda desechable en particular contribuye al cambio climático, genera daños al medio ambiente, sus ecosistemas y a sus especies, incluida la especie humana. De esta manera, favorece la exacerbación de la sexta extinción masiva la cual ya atravesamos, como confirman informes científicos ortodoxos como IPBES y el IPCC de la ONU. El desconocimiento acerca de la cadena de contaminación y la destrucción que supone el ciclo de vida de una prenda de ropa entra dentro de lo que Extinction Rebellion reclama en sus primera y segunda demandas; que se diga la verdad sobre la situación a la que nos enfrentamos y la reducción de gases invernaderos a cero neto para el 2025.

Extinction Rebellion pretende visualizar la responsabilidad de la moda en la extinción de la vida en el planeta, industria a la cual se le invita a reflexionar sobre su impacto para que tome las medidas necesarias para frenar el avance hacia la catástrofe. El momento es ahora, no podemos esperar más. Nuestra casa está ardiendo, y no vienen bomberos a rescatarnos.

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